Arrayán nace de un sueño, de un lugar y de una suma de visiones a lo largo de los años.

En 1999 José María Entrecanales y María Marsans deciden plantar viña en el centro de una extensa dehesa del norte de Toledo. La finca se llama La Verdosa y es un refugio de naturaleza agreste muy cerca del río Alberche, entre las llanuras de Méntrida y el perfil inconfundible de la Sierra de Gredos.
En pocos años, los que tardan las vides en dar un fruto propicio para elaborar vino, el proyecto toma forma y el nombre de Arrayán, de evocadora inspiración botánica, se convierte en un pequeño gran exponente de bodega contemporánea en España.

Con la incorporación de nuestra enóloga Maite Sánchez en 2009, iniciamos una etapa de identificación aún mayor con las virtudes de nuestro entorno. Al paisaje original de la finca La Verdosa, unimos otros horizontes. Las estribaciones serranas, las laderas de Cebreros, los mosaicos de viña que hallamos en algunos de los pueblos de mayor tradición de las tierras altas entre Toledo, Ávila y Madrid.
Hoy Arrayán es esta suma de ubicaciones. Diversidad, respeto, vocación. Y una búsqueda constante del equilibrio y la pureza, que expresamos en vinos de carácter directo y nítido, con toda la identidad de las viñas de nuestros paisajes.
Nuestra historia
Las primeras referencias escritas sobre viñas y vinos de la zona de Méntrida datan del siglo XVII. En la década de 1940 se plantan las viñas más viejas que cultivamos actualmente, en los pueblos de Almorox y El Real de San Vicente. En 1976 se constituye formalmente la Denominación de Origen Méntrida, que ampara nuestros vinos procedentes de la finca La Verdosa.
Fundación de Arrayán. José María Entrecanales y María Marsans encargan al experto en viticultura Richard Smart el diseño del viñedo de la finca La Verdosa. En aquel momento se apuesta por variedades alóctonas de excelente adaptación a la penillanura del norte toledano: syrah, merlot, cabernet sauvignon y petit verdot.
Se comercializa la primera añada de la finca, bajo la marca Arrayán Premium.
La llegada de Maite Sánchez para asumir la gestión técnica de Arrayán abre una nueva etapa, marcada por una especial atención a la viticultura y por la incorporación de variedades autóctonas como la garnacha y el albillo real.
Empezamos a completar el viñedo de Arrayán con la garnacha de Cebreros (Ávila).
Incorporamos las garnachas del Real de San Vicente (Toledo).
Empezamos un ambicioso proyecto de reinjerto varietal en la finca. Con el apoyo del Centro de Investigación de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha, introducimos variedades como las blancas garnacha blanca y mizancho, y las tintas garnacha peluda, moravia, bruñal y graciano. La búsqueda de variedades autóctonas nos lleva hasta el albillo real de Almorox (Toledo).
Arrayán obtiene la certificación de viticultura ecológica para los vinos procedentes del viñedo propio de la finca La Verdosa.
La UPM se incorpora al estudio de estas variedades y su adaptación, teniendo en cuenta el cambio climático.
La representación de Cebreros llega a nuestros blancos a través del albillo real.
La segunda generación se incorpora a Arrayán: Alejandro y Mariana Entrecanales Marsans.
Arrayán cumple 25 años.